ScienceDaily (Sep. 10, 2009) — A woman looks familiar, but you can't remember her name or where you met her. New research by UC Irvine neuroscientists suggests the memory exists – you simply can't retrieve it.
Using advanced brain imaging techniques, the scientists discovered that a person's brain activity while remembering an event is very similar to when it was first experienced, even if specifics can't be recalled.
"If the details are still there, hopefully we can find a way to access them," said Jeff Johnson, postdoctoral researcher at UCI's Center for the Neurobiology of Learning & Memory and lead author of the study, appearing Sept. 10 in the journal Neuron.
"By understanding how this works in young, healthy adults, we can potentially gain insight into situations where our memories fail more noticeably, such as when we get older," he said. "It also might shed light on the fate of vivid memories of traumatic events that we may want to forget."
In collaboration with scientists at Princeton University, Johnson and colleague Michael Rugg, CNLM director, used functional magnetic resonance imaging to study the brain activity of students.
Inside an fMRI scanner, the students were shown words and asked to perform various tasks: imagine how an artist would draw the object named by the word, think about how the object is used, or pronounce the word backward in their minds. The scanner captured images of their brain activity during these exercises.
About 20 minutes later, the students viewed the words a second time and were asked to remember any details linked to them. Again, brain activity was recorded.
Utilizing a mathematical method called pattern analysis, the scientists associated the different tasks with distinct patterns of brain activity. When a student had a strong recollection of a word from a particular task, the pattern was very similar to the one generated during the task. When recollection was weak or nonexistent, the pattern was not as prominent but still recognizable as belonging to that particular task.
"The pattern analyzer could accurately identify tasks based on the patterns generated, regardless of whether the subject remembered specific details," Johnson said. "This tells us the brain knew something about what had occurred, even though the subject was not aware of the information."
In addition to Johnson and Rugg, Susan McDuff and Kenneth Norman of Princeton worked on the study, funded by the National Institutes of Health.
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Microorganismos relacionados con obesidad
LA OBESIDAD TAMBIÉN DEPENDE DE LOS MICROORGANISMOS DIGESTIVOS
La combinación de miles de millones de microbios que ocupa nuestro aparato digestivo es prácticamente única en cada individuo. ¿Azar? En absoluto.
Analizando el material genético de toda la comunidad de microbios (microbioma) de varias parejas de gemelos y mellizos, científicos estadounidenses han comprobado que existe una gran similitud entre hermanos, independientemente de si son o no idénticos. “La exposición a un determinado entorno al comienzo de nuestra vida juega un papel clave en los microbios que colonizan nuestro estómago e intestino”, concluye Jeffrey Gordon, director del Centro de Ciencias Genómicas de la Universidad de Washington (EE.UU.), en un artículo publicado por la revista Nature. Los genes de estos microbios, añade, son complementarios a nuestro propio ADN. Y juntos forman el llamado “metagenoma”. Pero, ¿qué importancia tiene identificar a estos okupas digestivos? Mucha, según ha podido comprobar el profesor Gordon. Entre otras cosas, porque existen 300 genes bacterianos que, cuando están presentes en grandes cantidades en nuestro digestivo, aumentan la predisposición a la obesidad. “Existe una clara relación entre la obesidad y la eficiencia con que las bacterias de nuestro digestivo extraen energía”, asegura el investigador, que pretende averiguar ahora cómo la dieta y otros aspectos del estilo de vida actual pueden afectar a la composición del microbioma.
Fuente: Revista Muy Interesante, 11 de Diciembre del 2008
Publicado por: Agustina
La combinación de miles de millones de microbios que ocupa nuestro aparato digestivo es prácticamente única en cada individuo. ¿Azar? En absoluto.
Analizando el material genético de toda la comunidad de microbios (microbioma) de varias parejas de gemelos y mellizos, científicos estadounidenses han comprobado que existe una gran similitud entre hermanos, independientemente de si son o no idénticos. “La exposición a un determinado entorno al comienzo de nuestra vida juega un papel clave en los microbios que colonizan nuestro estómago e intestino”, concluye Jeffrey Gordon, director del Centro de Ciencias Genómicas de la Universidad de Washington (EE.UU.), en un artículo publicado por la revista Nature. Los genes de estos microbios, añade, son complementarios a nuestro propio ADN. Y juntos forman el llamado “metagenoma”. Pero, ¿qué importancia tiene identificar a estos okupas digestivos? Mucha, según ha podido comprobar el profesor Gordon. Entre otras cosas, porque existen 300 genes bacterianos que, cuando están presentes en grandes cantidades en nuestro digestivo, aumentan la predisposición a la obesidad. “Existe una clara relación entre la obesidad y la eficiencia con que las bacterias de nuestro digestivo extraen energía”, asegura el investigador, que pretende averiguar ahora cómo la dieta y otros aspectos del estilo de vida actual pueden afectar a la composición del microbioma.
Fuente: Revista Muy Interesante, 11 de Diciembre del 2008
Publicado por: Agustina
¿Amor a primera vista?
LA QUÍMICA DEL AMOR
¿Podría una pastilla devolver la chispa a un matrimonio? ¿Sería posible materializar la famosa flecha de Cupido en una inyección? ¿Y crear una píldora para hacer desaparecer un amor no correspondido? Según afirma hoy en la revista Nature el investigador estadounidense Larry Young, del Centro Nacional de Primatología de la Universidad de Emory, descifrando los componentes químicos del amor podríamos “desarrollar fármacos que disminuyan o aumenten nuestros sentimientos hacia los demás”.
Para estudiar las reacciones cerebrales implicadas en el amor, Young ha trabajado con roedores, que son un buen modelo para las relaciones humanas porque "crean relaciones de pareja de por vida y crían a los hijos juntos". Y ha demostrado que este comportamiento es fácil de cambiar químicamente. En concreto, si se coloca a una hembra de rata de campo junto a un macho inyectándole oxitocina -una hormona que se vincula a aspectos sociales y de cuidados en el cerebro-, se vinculará pronto a ese macho. Por el contrario, reducir los niveles normales de oxitocina provocará el absoluto rechazo de su pareja sin importar cuántas veces mantenga relaciones sexuales con él. En otras palabras, una sola dosis de la hormona adecuada puede alterar drásticamente las relaciones en estos mamíferos.
En cuanto a humanos, “algunos experimentos ya han demostrado que una inyección nasal de oxitocina aumenta la confianza y ayuda a entender las emociones de los demás”, escribe Young en Nature. Y en Australia se investiga actualmente cómo utilizar esta hormona en spray como apoyo a las tradicionales terapias de pareja. Por otra parte, recuerda Young, hay que tener en cuenta que el amor no se basa en una sola sustancia. Por ejemplo, algunos estudios han demostrado que las diferencias en un gen llamado complejo mayor de histocompatibilidad (MCH por sus siglas en inglés), que afecta al sistema inmune, puede estar relacionado con la atracción sexual. De cualquier modo, “los avances recientes en biología sobre vínculos de pareja indican que no pasará mucho tiempo antes de que alguna persona poco escrupulosa meta una poción farmacéutica del amor en nuestra bebida”, pronostica Young. “Y si eso sucediera, ¿nos importaría? Después de todo, el amor es locura”, reflexiona el investigador.
Fuente: Revista Muy Interesante, 8 de Enero del 2009
Publicado por: Agustina
¿Podría una pastilla devolver la chispa a un matrimonio? ¿Sería posible materializar la famosa flecha de Cupido en una inyección? ¿Y crear una píldora para hacer desaparecer un amor no correspondido? Según afirma hoy en la revista Nature el investigador estadounidense Larry Young, del Centro Nacional de Primatología de la Universidad de Emory, descifrando los componentes químicos del amor podríamos “desarrollar fármacos que disminuyan o aumenten nuestros sentimientos hacia los demás”.
Para estudiar las reacciones cerebrales implicadas en el amor, Young ha trabajado con roedores, que son un buen modelo para las relaciones humanas porque "crean relaciones de pareja de por vida y crían a los hijos juntos". Y ha demostrado que este comportamiento es fácil de cambiar químicamente. En concreto, si se coloca a una hembra de rata de campo junto a un macho inyectándole oxitocina -una hormona que se vincula a aspectos sociales y de cuidados en el cerebro-, se vinculará pronto a ese macho. Por el contrario, reducir los niveles normales de oxitocina provocará el absoluto rechazo de su pareja sin importar cuántas veces mantenga relaciones sexuales con él. En otras palabras, una sola dosis de la hormona adecuada puede alterar drásticamente las relaciones en estos mamíferos.
En cuanto a humanos, “algunos experimentos ya han demostrado que una inyección nasal de oxitocina aumenta la confianza y ayuda a entender las emociones de los demás”, escribe Young en Nature. Y en Australia se investiga actualmente cómo utilizar esta hormona en spray como apoyo a las tradicionales terapias de pareja. Por otra parte, recuerda Young, hay que tener en cuenta que el amor no se basa en una sola sustancia. Por ejemplo, algunos estudios han demostrado que las diferencias en un gen llamado complejo mayor de histocompatibilidad (MCH por sus siglas en inglés), que afecta al sistema inmune, puede estar relacionado con la atracción sexual. De cualquier modo, “los avances recientes en biología sobre vínculos de pareja indican que no pasará mucho tiempo antes de que alguna persona poco escrupulosa meta una poción farmacéutica del amor en nuestra bebida”, pronostica Young. “Y si eso sucediera, ¿nos importaría? Después de todo, el amor es locura”, reflexiona el investigador.
Fuente: Revista Muy Interesante, 8 de Enero del 2009
Publicado por: Agustina
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